Entre 1885 y 1886, Karl Benz con alrededor de 40 años, construyó en vehículo de propulsión autónoma que constituyó un paso muy importante hacia el desarrollo futuro del automóvil. El diseño de este vehículo se basaba en la patente del 29 de enero de 1886 sobre “un vehículo accionado por en motor de gas”. Karl Benz entendía por esto “un motor cuyo combustible consistía en el gas evaporado de un líquido, mediante un dispositivo montado en el mismo vehículo”.
Al presentar la patente, Benz pensaba construir un vehículo de cuatro ruedas , pero encontró muchas dificultades en el diseño de un sistema de dirección seguro y conveniente, por lo que emprendió la construcción de un vehículo de tres ruedas.
El motor monocilíndrico , horizontal y de cuatro tiempos, era liviano y bien refrigerado, y desarrollaba una potencia de 2/3 de HP a un régimen de 250 a 300 rpm, velocidad de giro notable para esa época.
La refrigeración se obtenía por evaporación y un tanque que contenía agua, funcionaba como radiador colocado encima del motor.
La otra característica era el volante horizontal adaptado, porque Benz temía que con el volante vertical se presentaran dificultades para el manejo y la estabilidad del vehículo, especialmente en curvas.
El árbol de transmisión estaba conectado por medio de una correa plana a un árbol secundario, sobre el que se había colocado la caja de cambios. Desde este último árbol, y mediante dos cadenas laterales, el movimiento se transmitía a las ruedas traseras metálicas, que contaban con cubiertas de goma maciza, como en las bicicletas de entonces.
El sistema de encendido consistía en una bobina de Ruhmkorff, con bujía y pila de Bunsen.
Finalmente, al cabo de muchos meses de trabajo, esperanzas, desilusiones y nuevas esperanzas, Karl Benz estuvo listo para probar ante el público, su nuevo vehículo.
Era el 3 de julio de 1886, el lugar elegido para la demostración fue Mannheim, y la velocidad desarrollada por el triciclo alcanzó los 16 km/h.
*Fuente: AUTORAMA se editorial Codex.